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sábado, 25 de enero de 2025

Desde el bosque.

Nací entre plantas naturales , desde los bosquecillos de mi antiguo hogar ancestral , hasta ahora me llaman los árboles de todas maneras, colores y formas.
Días atrás pude recorrer sectores cercanos a esta ciudad y pude apreciar la belleza de la flora nativa que se resguarda en muchos parques y en otros lugares que crece en forma natural ,todavía sin intervención de manos humanas.
Hay mucho por recorrer y reconocer en este sur chileno.
















Meulen/2025

sábado, 9 de mayo de 2020

Regreso

(foto Internet)

Regreso...
por la tierra soleada
donde maduran voces 
de hoy, del ayer
despertando caminos 
para un mañana...
renace un sueño olvidado
lo que nunca perdí de mi
lo que nunca fue tocado
a pesar que a veces se enreda
por aparente despertar deshabitado
a pesar de la abyecta mirada
y de un decir turbio 
del reguero de espinas
o de aquel maleficio
inicuo premeditado.

(foto Internet)

Sí,  regreso
al altar de la fecundidad
donde el agua canta  a mis pasos
donde el cardo arde
río montaña abajo intocado
 el ave emprende su vuelo
por los confines estrellados
donde reposa el amor digno
de los que saben ver
el auténtico  fulgor 
de los clisos 
del buen Amado.

Meulen/ 2000-2020
(Poema reeditado)

Dibujo de mi creación personal.-

sábado, 8 de junio de 2019

Detalles bajo la lluvia


Es que vivimos en el sur (de Chile) y aquí siempre llueve, es la tónica del tiempo , de mojarse los cabellos y los zapatos...Hay veces que el agua, se pasa hasta "el cuero" , de tanta  que cae y nos remoja hasta el alma sureña, estremecida de vientos , frío y más agua...

Pero el invierno invita a aligerar el letargo del tiempo, al lado de una estufa a leña, de esas que ya estarán prohibidas en un tiempo más, por esto de la contaminación del aire , cuando no hay viento y  bajan las temperaturas, entonces las mediciones se disparan y todos se asustan de lo tóxico de nuestro entorno, culpando a los que encienden sus estufas a leña ,aunque la de nosotros también arda ; por mi parte , procuro desde hace años, la lumbre con leña seca.


Lo cierto es que soy buena para el frío, no me asusta, me abrigo un poco más y salgo airosa , la calor de hogar encerrado me agobia y sufro demasiado,  en especial, cuando llega mi familia de visita y ellos como son algo friolentos, debo apurar el fuego a partir de media mañana y me siento como en un sauna, pero ellos no se quejan. 
Y en estos días, además,  estreno gorros y cuellos tejidos por mi hermana.



Me gusta el tiempo en casa y mis aficiones peculiares, que de pronto se me despiertan en ese hacer inquieto que me llama a creación , entonces acudo a la pintura, las lanas o los lápices de colores, por ahí reinvento poemas añejos y olorosos y sigo haciendo cada día fotos de mis plantas , que me maravillan.En este tiempo florecen las violetas de los alpes y loa cactus navidad entre otros...Afuera en el jardín todo se remoja en agua, aunque trémula y esplendorosa una rosa blanca se niega a deshojarse y los infaltables rayos de sol o algún diente de león le hacen frente a la intensa lluvia y el viento.



Hay momentos de lluvias que nos trae cosas buenas, porque se llenan los ríos semisecos de la otra estación , el agua es vital para el palpitar de la vida...
Pero quizás lo que más nos trae , al menos eso procuro, es llenarme de buenos recuerdos , de esos que florecen con el tintinear del agua y estremecen techos y ventanas...entonces se llena mi estancia de esas aves de colores que revolotean en el jardín, esas otras que danzan en las hojas de mis cuadernos, el aroma del asado y el pastel ,el olor sagrado del pan , dulzores que dejaba mi madre sobre la mesa y tantos momentos más.

Así, como el agua que canta la fecundidad sobre la Tierra , sea para mi también esa aliciente de seguir sintiendo y luchando en lo que vendrá mañana , a despertarme otra vez, con el sonido de la lluvia , cual hilo conductor de una nueva esperanza que he de perseguir otro sueño , para tener un aliciente de la riqueza de la existencia , que renace cada día.-


miércoles, 14 de octubre de 2009

La niña de la Montaña.

En recuerdo de los muchos niños y niñas que llegaban del sector cordillerano a estudiar por los pasillos de la otrora Escuela primaria y Liceo en Chaitén.
Llegaban desde Palena, Futaleufu , La Junta y otros sectores y traían sus historias bajada desde la montaña al valle , en donde más de uno no pudo alcanzar el otro lado al vadear ríos o bordear el lago.
Historias que se guardan en la memoria colectiva y que nunca dejarán de tener validez.

Envuelta en lanas venía
la niña de la montaña
cabalgando del sector Lonconao
traía la nieve en su mirada
y el vuelo del cóndor atrincherado...

Por abruptas quebradas
Oliendo a mañihuales
oliendo cordilleras
oliendo cipreces maduros
venía Lucia de Lonconao
atrás su perro Bardo
al anca alforjas con charquis de jabalies
abrigadas piernas de chivas blancas
plácida bordeando bosques
cabalgando terca potranca.

Así cabalgaba la niña de la montaña
trayendo ilusiones de la madre
soñando en la alborada
lejos de la soledad
lejos de dura faena,
que de amanecida buscaban vahuales
por picachos y laderas a lajas ...
por eso ella la inducía
a no quedarse acordonada
donde todo parece morir
que silencio , abandono
ay! tanta , tanta lejanía
y tanto más que repetía, que repetía!

_ Así, ella venía...y sigue viniendo por un sendero en estos días, cuando despunta el sol su rayo -cuenta un arriero -mientras matea con otros troperos .

_Así es, amigos , siempre veo a la niña que en silencio baja de la montaña ...y se me pierde por ese vado..._Ya se, amigos_dice el hombre como pensando_nunca se supo si llegó hasta la otra orilla, pues aquella niña nunca más se le vió llegar a ninguna parte ,al menos donde sus padres le habían mandado...Y dicen que la madre de pura pena , desapareció por el corte azul que siempre está nevado...

La niña de la montaña
duerme su sueño de golondrina
en las aguas azules del Lonconao.

miércoles, 1 de julio de 2009

Cautiva.

Olor de algas maduras

cautiva de aguas

cautiva de perlas y quiscal

trenzas anudadas

mirada furtiva

olas encendidas

blancas manos ovillando el despertar.


Cautiva larga espera

en los susurros del viento

en los trinos del bosquedal

el alma tiene rezos de agua nevada

largo rosario pende de un blanco rosal.


Cautiva caminar lento

por la ribera del arenal

dibuja aves de fuego y de azul cristal

alza vuelo en noches de silencios

en días oscuros o lluviosos

entre el viento foribundo sin muralla

vuela sin temor la calandria

sobre la sal celestial

y así en otra orilla

otro amanecer florido alcanzar.