domingo, 16 de agosto de 2026

Atardecer en la sangre.

 


¿Cómo se ha quedado sola

la pálida doliente

mustia, ensimismada

respirando último suspiro

cuando se comprende

que ya no hay otro signo

que a sus amaneceres de lago

de huerto silvestre

ser estropeado

rendido al dolor

ya no regresará a ese verdor.

 


¿Así quedan solas las alma

en su hora décima?

hora de la muerte, desolación

lejos de esplendores y fuego

campo abierto

las mañanas hambrientas

destiñendo su gracia frente al sol…

¿Cuánto de ese ver último el alma conecta?

tantos sueños vividos y rotos

marcaron el camino de tus ojos

y tu sangre

ahora desalojada de ese furor

ya no hay tempestades acumuladas

en este atardecer muriendo

como muere la tarde

doblada en el silencio

como se dobla el junquillo

al azote del ventarrón.

A pesar de eso entre lo duro y amable

se vislumbra un respiro, un instante

clamores de ojos, racimos de besos

que en ti anidaron sustancias de la vida

semillas enraizadas que seguirán florecidas

así no morirán tus sueños de amapolas

bañados de agua de río y lago soñante

donde quedaron anillados tiernas caricias

se dormirán al concluir el día

guardadas en tus manos blancas

todo el dulce amor

 sed calmada al que llora la ausencia

encadenada memoria

perpetuada en la estirpe

y así 

el otro mañana floreció.


Meulen/2026


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