miércoles, 8 de julio de 2026

La sal celeste.

 

                                                             (Foto con IA)

Quiero salir volando
en alas de la flor ave
la madrugada
que de los azules encendidos
se bañan las alas magnas
donde no quedan restos de dolores
ni nostalgias vanas
porque de esta mirada se desdibujan
rancias visiones de flores marchitadas
que ya no ensombrecen jardines
por donde ha de volar libre mi alma
que despojando el dejo y la rabia
ahuyenta ataduras lejanas
espanta dictámenes crudos
que dejan una amarga salivada
arrojada en una sentencia destemplada...

Quiero volar como el ave
que parece despreocupada
sin embargo sabe en donde encontrar
la semilla que saciará copiosa
el anhelo del  alma azulada
donde el fruto maduro
llenará la copa que contiene
toda esa ambrosía fecunda
fuente del buen amor
y elixir de rosas
renovando la sangre 
respiro de la sal celeste
en los huesos albergada.

Meulen/2026
(reeditando)

sábado, 4 de julio de 2026

Descanso.

 


Viene el río presuroso

desde la nieve montaña

quiere alcanzar el corazón

del mar dormido...


Ya no extraño soledades

florece el cielo en amaranto

entonces junto a él

puedo irme a descansar

al final de esta tarde...


Meulen/2026

A veces, el ritmo de la vida se vuelve un poco intenso y el tiempo -ese recurso tan caprichoso- parece estrecharse. He estado un poco ausente en este espacio y también en sus rincones poéticos, y quería pasar a contarles por qué.

Por aquí el invierno ha llegado con fuerza, invitando a la introspección y bajar la velocidad. Ahora que comienzo un tiempo de descanso en mi trabajo, espero reencontrarme con la calma y, quizás, dedicarle más minutos a leerlos y a escribir. Sin embargo, me he prometido algo: no sentirme presionada. La poesía necesita que el alma esté descansada para florecer, y este invierno, mi prioridad es recuperar energías.

De a poco iré llegando a sus sitios.Gracias por seguir acompañándome, incluso en los silencios.



viernes, 26 de junio de 2026

El cielo del cadalso.


Eran tiempos de dureza e implacable designio...

 tus ojos señalando la lucha, enfrentando el dolor

a los míos sangrantes de presagios oscurecidos

sosteniendo un hilo del cerezo en flor...

y los cuerpos negados a ese sino 

temblorosos en la dura opresión

Justo ahí el mendrugo de pan rodando por el suelo.

una gota de sustento para existir en la impacable prisión...

de mi boca recogida por la tierra a tu boca hambrienta

Acaso fue el último gramo que vertí en tus labios.

antes de ser atravezado por el filo sentenciador...


Entonces se abrió el cielo del cadalso.

y por mis manos a las tuyas

el cerezo abrió su copa y nos acunó...

Meulen/2026

viernes, 19 de junio de 2026

Camino con alas y patas.

 

El día despertó alegre como cada mañana, Manena bajó de su cama muy de prisa, ese día sentía que debía ganar en levantarse , a todos los que habían ese rato aún en cama, porque el tío ya se había ido a trabajar y ella tenía chance de salir sin ser descubierta.

Salió en puntillas por la cocina y tomó la salida, era pequeña de unos cinco años, pero sabía a donde quería llegar. Estaba ya afuera de la casa y emprendió el camino hacia el río, pero no iba hacia él sino más lejos, el Turpín le salió al encuentro y ella lo hizo a un lado, de la nada apareció el pato Copetón, que siempre la perseguía por el patio para comer de su mano mendrugos de pan.

La niña habló bajo como si la fueran a oír desde dentro de casa donde todos dormían:_¡Aléjense, no estorben! Que me voy a ver a mi mamá- en realidad su madre trabajaba en la casona cercana , pero había que seguir un camino largo, pasando tranqueros con alambrados, un monte pequeño e intimidante, donde decían vivían duendes y un camino vecinal donde transitaban pesados camiones de lastre y otros vehículos que corrían por ese lugar.

La pequeña no se amilanó y emprendió la marcha,  con un palo en una mano rumbeo por el sendero conocido sin pizca de temor, más el perro la antecedía como que anteponiéndose a su marcha , pero ella fue insistente y siguió, el pato iba detrás, parecía gritarle :devuélvete, devuélvete!, pero ella no escuchaba ,más que los latidos de su pequeño corazón y el querer estar un momento con mamá.

A ella le pareció horas caminando , se enganchó de la cola del perro para guiarse mejor , mientras el pato lo seguía con su paso lento y comiendo gavillas de pastos de vez en cuando.

La fugitiva llegó al último tranquero para llegar y lograr su hazaña y siguió por el camino vecinal, el perro la guió por las orillas donde no venían vehículos y en eso de pronto a galope apareció un campero de esa comunidad, la reconoció y le dijo que esperara, la casona estaba cerca y fue por la madre , que la recogió en sus brazos y mandó a avisar a su hermana que la niña había llegado a ese lugar. La tía venía ya tras ella en ese rato, la angustia reflejada, pensando que tal vez la niña al río había ido a parar.

Turpin y Copetón fueron famosos en el pueblo, porque acompañaron a la niña hasta su destino final. La pequeña comprendió que no debía salir nunca más sola y que siempre que necesitara irían donde ella quería , además que su madre casi todos los días la venía a visitar.

Meulen/2025

domingo, 14 de junio de 2026

En dónde vi tus ojos.

(creada por IA)

¿En dónde que vi tus ojos

que pocas veces veo?

si es que no hablara e iluminara

la corriente del río

o la estela del cielo

o por el faro encendido

del magnífico lucero...


¿En dónde es qué se grabó tu huella?

de dulce guinda azucarada

la sustancia plena 

que cura todas las quejas

nutriente del corazón

que de agua viva reboza!


En dónde es que yo mire

y al final me convenza

Tú nunca de mi te alejas

y en la inmensidad del océano

toda la luz del saber

y del amor

entrega su esplendor

a mis ojos cegados

por tantas cosas frágiles y pequeñas.


Al nacer la mañana

reflorece toda esa azul mirada

que en mi alma plasma vivo

la corriente magna

donde el manjar nunca cesa.


Meulen/2026