viernes, 1 de mayo de 2026

El sonido de las alas.

 

Me gusta ver por el aire

el choque de sus alas floridas

ellas agradecen en un rito incontenible

salmuera de agua dulce y mar

en gratitud al Creador

por el pez maduro 

y la luna

que se baña cada noche

en el río preñado

 de voces antiguas y nuevas...



Y el río, el río
no se cansa de hablarme de ti...
hasta cuando cruce al final el puente
y te vuelva a besar...



La flor más viva de nuestro corazón...
(fotos personales)

Meulen/2026

Las reminicencias son de mi tierra natal, la ciudad de Valdivia y su hermoso río navegable, donde vivimos permanentemente en recuerdo y amor por todo lo que vivimos cada día en ese paisaje del sur.

sábado, 25 de abril de 2026

Pez girasol.

 


No olvido que el sol

duerme en el mar

como el río azulado...

y el  pez girasol de entraña viva..


Sin embargo

 pese a su libertad

no puede ir más allá

que el horizonte

de mis ojos dormidos...


Meulen/2026

domingo, 19 de abril de 2026

Que nos arda el corazón.

 Celebro que el día se duerma abrigado en los brazos fulgurosos del Creador.




 Muy pocas veces en el sur de mi país, donde radico (Puerto Montt), se pueden observar estos crepúsculos al atardecer, ya que por aquí normalmente el clima es templado marítimo lluvioso y frío; además de mucho viento marino y de cordillera que es helado...
Por eso realmente se goza cuando existen estos milagros.





Extracto de mi poema -AMOR ENMARAÑADO( 2010)

Por las ondas de ese universo
azul , rojo, amaranto se va el susurro de mi voz

viento, flecha madura eclipsa planetas fosforescentes
flama de nenúfares tras el sol
y ya no quedan motivos aquí abajo para deshacer
la gama enmarañada de la preñez del centro
donde se conectan las raíces fecundas de pasión
y liban en los pliegues abejas celestes
el dulce contenido que brinda la existencia
cuando desde los cuatros costados florece
la rosa granada del amor...


Meulen/2026

lunes, 13 de abril de 2026

El eco del murtal.


A la madre le gustaba salir de madrugada, para adentrarnos en fila india por el bosque enmarañado en busca de las sabrosas murtas, plena temporada de abril que abría sus manos generosas para entregar el fruto maduro al disfrute del paladar, que una vez localizado el lugar, llenábamos canastas medianas y con ello cada vez, casi cerrando la tarde regresamos a nuestro hogar.

A ella tantas veces la vi, detenerse ante de ingresar al sitio de la cosecha y persignarse, elevar una oración, a veces se descalzaba y así también nosotros sentíamos el suelo vibrar bajo nuestros pies, en seguida nos hacia un gesto y comenzábamos a sacar los mejores frutos, ella vigilaba que nada se estropera, el renuevo no se toca, menos los frutos verdes, eso queda para las aves, decía: ellos nos invitan a nosotros a compartir el alimento y el trino de los pajarillos nos acompañaban.

Todo era entre travesuras, juegos,aventura y deber...debíamos completar nuestra cuota de cosecha para darnos a jugar en medio de los matarrales, persiguiéndonos en correrías de niños y niñas que a veces quedábamos atrapados entre las zarzamoras y rompíamos prendas y piel...a veces el llanto, otras el aguante para seguir corriendo y tomando aire y placer con los bolones de las dulces murtas rompiendo en nuestra boca.

De otras historias, como esta, se mantiene lo vívido; tal así, como esa vez que cerro arriba, donde la luz se hacía limpia y la brisa traía el rumor de la altura. Al doblar un arbusto, la vio: un balai de culebras dormitando entre hojas y murtas. Sin un grito, ella echó a correr montaña abajo. El terror la hizo veloz como un espectro; nosotros, extraviados, nos dispersamos. En el silencio que siguió, la veneración al bosque se quebró. Cada uno, guiado quizás por el eco de sus pasos, encontró solo el camino de regreso y aquel lugar quedó vetado para ella.

Muchos años después, seguimos en lo mismo con algunos nietos y mi hermana, yo estaba lejos, igual que mi hermano, más nunca olvidamos esas aventuras y recordamos siempre el milagro de la fruta del bosque que aún llega a nuestras mesas y que a veces aunque el temor nos atrape, debemos volver a beber del bosque su dulzor y velar por su cuidado.

miércoles, 8 de abril de 2026

Regreso.


 Del mar 

tanto azul

tanta agua

que volvió

el pez dormido

a descansar en mis brazos 

de luna plateada...

Despertaremos otra vez

al amparo del sol naciente.


Meulen/2026

jueves, 2 de abril de 2026

Buscándote.


Buscándote 

en la tarde del olvido

te encontré 

durmiendo 

en la flor 

de la madrugada....


Entonces la nostalgia

solo fue brisa ligera

al fin la cascada resuena

al compas del titilar

de las estrellas!


Meulen/ 2026


Al final de la ruta, encontremos la más dulce caricia de su amor eterno, que en la cruz , se donó por amor a todos nosotros.
La gloria de Dios nos une en su gracia eterna.
Gloria a ti Señor!!

jueves, 26 de marzo de 2026

Despertar.

 

(imagen de Internet)

Que soné el mar , 

el mar inmenso  de azul 

llenando la copa de la tierra

y dibujando su albura

en los rayos de luna

por las estelas de la sal 

sobre las olas vibrantes de estrellas

y si es vasto! qué más quisiera

si de la mano del Creador nada fuera?

quien permitió tenerlo

como si fuera eterno 

desde la roca ignea pulida 

del lloro de tantos ríos

de tantas lágrimas de dulzores...

y de penas...

¡tan inmenso!, así como debe ser

del gran pensamiento hilado

por el hilo de luz

asomado a los ojos

del caminante dormido

pero despertando

al fluir único del pensamiento

de la celeste concepción eterna!


Meulen/2026