Ojos centelleantes
albura
silencios ensimismados
de bosque
de agua
de sol entumecido
así tus ojos
vivos
en la sal
en el viento
la estrella fulgurosa
perlas centelleantes
de citrino...
Ay! no hay desvío
quédate a los míos!
encendiéndome
hasta la médula
recóndita chispa
diluida
ojos de cielo
del todo tuyo
al todo lo mío
solo en ti vivo!
Meulen/2026
Salmo 17:8: «Guárdami como a la niña de tus ojos; escóndeme bajo la sombra de tus alas».









