Chaitenvivo
Blog de escritura hurga por los senderos del ser humano, emociones, sentimientos, pensamientos, y sobretodo de mi fe cristiana , lo que hace el camino de mi vida.
jueves, 7 de mayo de 2026
Amor de espinas.
viernes, 1 de mayo de 2026
El sonido de las alas.
Me gusta ver por el aire
el choque de sus alas floridas
ellas agradecen en un rito incontenible
salmuera de agua dulce y mar
en gratitud al Creador
por el pez maduro
y la luna
que se baña cada noche
en el río preñado
de voces antiguas y nuevas...
Meulen/2026
Las reminicencias son de mi tierra natal, la ciudad de Valdivia y su hermoso río navegable, donde vivimos permanentemente en recuerdo y amor por todo lo que vivimos cada día en ese paisaje del sur.
sábado, 25 de abril de 2026
Pez girasol.
No olvido que el sol
duerme en el mar
como el río azulado...
y el pez girasol de entraña viva..
Sin embargo
pese a su libertad
no puede ir más allá
que el horizonte
de mis ojos dormidos...
Meulen/2026
domingo, 19 de abril de 2026
Que nos arda el corazón.
Celebro que el día se duerma abrigado en los brazos fulgurosos del Creador.
azul , rojo, amaranto se va el susurro de mi voz
viento, flecha madura eclipsa planetas fosforescentes
flama de nenúfares tras el sol
y ya no quedan motivos aquí abajo para deshacer
la gama enmarañada de la preñez del centro
donde se conectan las raíces fecundas de pasión
y liban en los pliegues abejas celestes
el dulce contenido que brinda la existencia
cuando desde los cuatros costados florece
la rosa granada del amor...
lunes, 13 de abril de 2026
El eco del murtal.
A la madre le gustaba salir de madrugada, para adentrarnos en fila india por el bosque enmarañado en busca de las sabrosas murtas, plena temporada de abril que abría sus manos generosas para entregar el fruto maduro al disfrute del paladar, que una vez localizado el lugar, llenábamos canastas medianas y con ello cada vez, casi cerrando la tarde regresamos a nuestro hogar.
A ella tantas veces la vi, detenerse ante de ingresar al sitio de la cosecha y persignarse, elevar una oración, a veces se descalzaba y así también nosotros sentíamos el suelo vibrar bajo nuestros pies, en seguida nos hacia un gesto y comenzábamos a sacar los mejores frutos, ella vigilaba que nada se estropera, el renuevo no se toca, menos los frutos verdes, eso queda para las aves, decía: ellos nos invitan a nosotros a compartir el alimento y el trino de los pajarillos nos acompañaban.
Todo era entre travesuras, juegos,aventura y deber...debíamos completar nuestra cuota de cosecha para darnos a jugar en medio de los matarrales, persiguiéndonos en correrías de niños y niñas que a veces quedábamos atrapados entre las zarzamoras y rompíamos prendas y piel...a veces el llanto, otras el aguante para seguir corriendo y tomando aire y placer con los bolones de las dulces murtas rompiendo en nuestra boca.
De otras historias, como esta, se mantiene lo vívido; tal así, como esa vez que cerro arriba, donde la luz se hacía limpia y la brisa traía el rumor de la altura. Al doblar un arbusto, la vio: un balai de culebras dormitando entre hojas y murtas. Sin un grito, ella echó a correr montaña abajo. El terror la hizo veloz como un espectro; nosotros, extraviados, nos dispersamos. En el silencio que siguió, la veneración al bosque se quebró. Cada uno, guiado quizás por el eco de sus pasos, encontró solo el camino de regreso y aquel lugar quedó vetado para ella.
Muchos años después, seguimos en lo mismo con algunos nietos y mi hermana, yo estaba lejos, igual que mi hermano, más nunca olvidamos esas aventuras y recordamos siempre el milagro de la fruta del bosque que aún llega a nuestras mesas y que a veces aunque el temor nos atrape, debemos volver a beber del bosque su dulzor y velar por su cuidado.
miércoles, 8 de abril de 2026
Regreso.
Del mar
tanto azul
tanta agua
que volvió
el pez dormido
a descansar en mis brazos
de luna plateada...
Despertaremos otra vez
al amparo del sol naciente.
Meulen/2026



















