Para cuando ya no estés
y tu voz huida no me llega
sin embargo regresa cual pajarillo
trinando a mis oídos...
como en el sonar intenso del campanario de la flor
temblando al viento intempestivo
y por el nido deshabitado
acaso llegan los gorriones
a celebrar conmigo el reencuentro
de la mañana...
Si acaso el amargor
se pose en mi ojos
y se atasque mi garganta
no vean en eso el florecer de la rosa
y saborear las moras...
Vaya a saber después de la madrugada
en dónde es que se escucha tu voz
descolgando tal vez
en el son de las aquilegias
y lirios adormilados
o las voces de los abedules
que conversan en el parque
o tal vez en el arrullo de las palomas
que duermen en el alféizar del rosal
y así encontrar tu voz que no enmudece...
Entonces estoy lista antes del mediodía
por si se escapa esa voz
que me anuncia el pálpito a sangre viva
y sobrepasa todo silencio y olvido.
Meulen/2026








