Nunca sabremos bien
porque se ve tan humilde el cardo
en su hora décima
después de lanzar sus dardos filosos
cual justiciero del camino
del desobediente o del sobrepasado...
Parado a la vera del sendero
le veo crecer gallardo
flor granate en su cabeza ostenta
mas nadie la coge
entre mil espinas
él la parapeta
solo recibe el beso fresco y tímido
de la noble abeja...
¿Quién podría amar al cardo?
tan llenos de púas
asechando espera acaso tus manos
su constante vigilia
lo mantiene sano...
sin embargo
acaso merece
voces de amores
o cantos de los pájaros...
Más se que en su aparente enemistad
él sustenta alivio y sanidad
raíces, semillas y hojas
al final del día
las entregará el cardo
traer salud
tal es su legado!
Qué amor de espinas
tiene este cardo!
Y en su vuelo final
lleva el vilano
la sustancia viva
en la gracia eterna
por todo lo creado!
MEULEN/2026



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