A la madre le gustaba salir de madrugada, para adentrarnos en fila india por el bosque enmarañado en busca de las sabrosas murtas, plena temporada de abril que abría sus manos generosas para entregar el fruto maduro al disfrute del paladar, que una vez localizado el lugar, llenábamos canastas medianas y con ello cada vez, casi cerrando la tarde regresamos a nuestro hogar.
A ella tantas veces la vi, detenerse ante de ingresar al sitio de la cosecha y persignarse, elevar una oración, a veces se descalzaba y así también nosotros sentíamos el suelo vibrar bajo nuestros pies, en seguida nos hacia un gesto y comenzábamos a sacar los mejores frutos, ella vigilaba que nada se estropera, el renuevo no se toca, menos los frutos verdes, eso queda para las aves, decía: ellos nos invitan a nosotros a compartir el alimento y el trino de los pajarillos nos acompañaban.
Todo era entre travesuras, juegos,aventura y deber...debíamos completar nuestra cuota de cosecha para darnos a jugar en medio de los matarrales, persiguiéndonos en correrías de niños y niñas que a veces quedábamos atrapados entre las zarzamoras y rompíamos prendas y piel...a veces el llanto, otras el aguante para seguir corriendo y tomando aire y placer con los bolones de las dulces murtas rompiendo en nuestra boca.
De otras historias, como esta, se mantiene lo vívido; tal así, como esa vez que cerro arriba, donde la luz se hacía limpia y la brisa traía el rumor de la altura. Al doblar un arbusto, la vio: un balai de culebras dormitando entre hojas y murtas. Sin un grito, ella echó a correr montaña abajo. El terror la hizo veloz como un espectro; nosotros, extraviados, nos dispersamos. En el silencio que siguió, la veneración al bosque se quebró. Cada uno, guiado quizás por el eco de sus pasos, encontró solo el camino de regreso y aquel lugar quedó vetado para ella.
Muchos años después, seguimos en lo mismo con algunos nietos y mi hermana, yo estaba lejos, igual que mi hermano, más nunca olvidamos esas aventuras y recordamos siempre el milagro de la fruta del bosque que aún llega a nuestras mesas y que a veces aunque el temor nos atrape, debemos volver a beber del bosque su dulzor y velar por su cuidado.

Es bonito revivir los recuerdos. Te mando un beso.
ResponderEliminarSaludos Citu
EliminarBueno en este tiempo se cosechan estas frutas y son muy buenas, gracias ☘️🦋🪻🌸
É muito bom recordar assim!!! 👏👏👏😘
ResponderEliminarGracinha
EliminarTiempos maravillosos que perduran en la vida, nos dan motivos para sonreír 🦋☘️🌺🪻
Precioso Meulén, esos recuerdos se hacen presente como un cuento infinito lleno de aventuras y experiencias, que nunca acaba...Los frutos, los juegos y los peligros del bosque que llenaban la infancia de encanto y profundidad...Gracias por compartirlos, amiga poeta.
ResponderEliminarMi abrazo entrañable y feliz semana de abril.
María Jesús
EliminarPues si, es lo que nos une la vida misma, la fuente inagotable del amor fraterno, donde se cultivó lo mejor, al paso del tiempo seguimos sonriendo con esas aventuras, además de seguir saboreando esa fruta, que es muy buena.
Abrazo grande para ti 🌸🦋☘️🌺
Recuerdos de vida e infancia que nunca se olvidan. No conozco ese fruto, parecen en su forma pequeñas granadas.
ResponderEliminarUn abrazo.
Maríarosa
EliminarSi es una fruta semejante, tiene pepas muy pequeñas, y es muy dulce, es una fruta casi exótica, porque no se da en cualquier parte, un arbusto qué crece en serranias...
De ella se hace mucha repostería, a mi me encanta al natural.
Abrazo grande ☘️🦋🌸🪻
Dicen que recordar es volver a vivir. Qué bonito revivir esas aventuras.
ResponderEliminarUn abrazo, Meulen.
Espero que tengas un buen día, amiga.
Marisa
EliminarAsí es, lo que se ha vivido con alegría y se grabó en el corazón, permanece inalterable y nos llena de felicidad, gracias 🌺☘️🦋🌸
Lindíssima recordação!
ResponderEliminarPor aqui também há esse arbusto, mas nunca apanhei as suas bagas.
Hei-de colher. Muito grata.
Beijinhos e tudo de bom!
Fá
EliminarHay muchas plantas silvestrres, que se desconocen, pero que son valiosas, gracias 🌸🦋🌺☘️🍀🏵️
É bom lembrar de boas lembranças, Meulen feliz quinta-feira bjs.
ResponderEliminarLucimar
EliminarLo esencial que se ha vivido conviene recordarlo con el mejor del cariños fraterno, gracias 🦋🌸🌺☘️
Hola Magda, este texto tiene perfume a bosque y a fruta recien tomada. Esa baya es mas que un fruto, es un puente entre generaciones.
ResponderEliminarSon recuerdos puros, volviste a la infancia corriendo entre espinas y risas, el sabor que estalla en la boca, esa enseñanza silenciosa que perdura y volviste a beber del bosque su dulzura. 😊✨🌷 😘🤗🌷🤩🤗🙋♀️😊✨🌷 😘🤗🌷🤩🤗🙋♀️
Carolina
EliminarTal como dices es, aún a este ahora son muchas las familias que salen a recorrer bosque montaña para tomar esta fruta, ahora yo compro en la temporada un poco para degustar, otra veces se usa para hacer licor, mermelada o se usa para hacer relleno en repostería y es un alimento no muy económico, pero de bueno sin dudar.
Abrazo grande 🌺🪻🌸☘️🏵️
Que bonitos recuerdos, me encantó saber de ellos. Besos.
ResponderEliminarTeresa
EliminarSi es un fruto muy típico de esta zona del sur de mi país
Abrazo 🌸🍀☘️🌸🌸
Esa es la vida en su mejor versión. Memorias que marcan favorablemente para siempre a las familias.
ResponderEliminarUn gran abrazo!
Sara
EliminarMuchas gracias por tu aprecio y si lo mejor debe siempre ser lo que nos lleve adelante en la vida.
Abrazo 🏵️🍀🌸🏵️🍀🌸
Recuerdos vívidos y entrañables. Momentos que se recordarán en familia y que las nuevas generaciones, al seguir los pasos, revivirán.
ResponderEliminarAbrazo, estimada.
Verónica
EliminarLamentable esta nueva generación no va al bosque... Pero al menos sabe que si existe el murtal
Abrazo grande 🌸🏵️🌸🏵️🌸🏵️🌸🏵️☘️
É tão bom reviver boas lembranças.
ResponderEliminarLindo arbusto!
Abraços
María
ResponderEliminara este tiempo se sigue saboreando la murta...días atrás preparé un licor que se llama murtao , ya que compré la fruta para ello y también me hice un kuchen de murta que me quedó muy bueno.
Gracias.