Pasé por caminos desbaratados
donde el peligro me asechaba
cual lobos furiosos tantas horas
la celada me vigiló.
Blandiendo el brazo, firme el pie.
crucé esos caminos de muerte
viva desolación...
tanto dolor resistiendo hidalgo
por la porfía cierto del mejor amor...
Y pasé todos esos senderos
ríos y mares tortuosos
descubro al regreso
la peor espada que filosa
atravezó mi corazón...
Mas hoy miro desde el silencio
la nueva hora del día
cuando el águila se eleva
más allá del sol...
Meulen/2025















