Y ellos en tu camino de dolor
tras tus pies venían
cabezas oscuras
manojos de huesos putrefactos
sonreían por tu sangre
esparcida
ojos infectos sin piedad
habida
látigos cual dientes
desgarraron tu carne
como si fuesen membranas
vencidas…
ah! Insensatos
no sabían que la cruz vencía
por toda la Tierra
sobre bosques, mares, desiertos
sobre abismos sin olvido
deshecha las cadenas de los
hijos
que sangrientos ojos vigilaban
depositados en la tierra
creyendo que rendían…
Y los otros a tus pies
suplicantes pedían.
Así , la luz de su sangre
vertida
Su suplicio máximo
Para siempre los abatía
Y un reguero de fuego de amor
Por todo el orbe encendía.

