La tierra que tuve planté gustosa
suaves gavillas crecieron fructosas
a los ojos del sol
así cada mañana perfumes de huerto
aromas de aves y frutales maduros
sustancias que fueron dadivosas
por la mesa propia y ajena
donde sabores de tierra se donó.
Encendida de fuego y silencio
aprendiz de etapas mirada al azul
buscando entre pliegues de sueños
momentos de color y cantos
proponiendo una huella
persiguiendo ilusiones
por donde transita
si acaso el dulzor del amor
el tiempo voló por campos y ciudades
de a poco lo real se evidenció…
Y así después de caminar
entre cardos y mieles
orilla de río baluarte
sosteniendo vigorosa primicias
de su rama prodigiosa
abrazos de capullos tan suaves y dulces
única huella sagrada que deja
la sangre vibrante en esperanza
brotes que darán su flor
no hay quejas
sin entrega profunda
por lo que se ha vivido hasta hoy.
Y en la ida en este invierno frío
atenta a sus últimos suspiros
abre sus brazos al encuentro
de todos los amores que fueron y esperan
dejando a estos otros
con el manto del buen amor
alma que despierta
viajarte descansada
de sueño de tierra
en un suspiro se entrega
al viaje definitivo
será al fin habitante
¡De la azul inmensidad !
Meulen/2026





Que bonito y profundo poema. Te deseo una buena semana. Te mando un beso.
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