

En la larga mesa
blanca por la legía
un volcán se levanta
en su interior se vacia
leche tibia manteca levadura
y la sal del océano congelado
manos gruesas y firmes
la nívea montaña amalgaman
albo vellón de lana enrrollado
redonda luna de otoño
tortilla voladora
se va por la pampa florida
corredora
rueda caminos extensos y cimbreantes
callejas vacías y húmedas
entregando sustancia madura de la tierra
trigal dorado
vienes a tostarte al horno
a perfumar las mesas
crujientes en las manos
dulce néctar de bocas hambrientas
único placer bendito de los marginados
de los que si saben de dolores
y de fríos de noches desoladas...